poesía

10. sep., 2022

Yo soy más de abrir ventanas,

puertas,

que entre el aire,

que corra el viento,

que se oigan los gritos de la gente,

el ruido ensordecedor de las sirenas,

las risas de los viandantes,

la polifonía humana, 

sin decoro,

sin trastienda,

las voces de todos los colores,

de todas las etnias,

de todos los países.

Me gusta ser la nota discordante,

la que derriba muros

y enfrenta voluntades,

la que no conoce fronteras,

la que se separa de la tribu

para trillar sus propios senderos,

la que descubre molinos de viento

en la alacena de su casa

y abandona a los gigantes por pigmeos,

la que se interesa por lo trivial y anodino

y se duerme escuchando Ne me quitte pas.

Yo soy más de abrir ventanas,

aunque entre el polvo

y la arena del desierto.

Que circulen libremente

por mi casa los bomberos

y los indios aztecas,

que se hable el quechua

y el último dialecto de la India.

Que a mi alrededor haya disonancia 

y no armonía,

que se crucen todos los vientos en mi vida,

que me lancen todos los órdagos,

que conmigo se rompan todas las barajas,

todos los moldes.

Y que cada quien interprete su papel

en este gran teatro del mundo.

 

26. jul., 2022

El hombre es un ser en perspectiva.

Abre la ventana.

Bosteza

y hace la gimnasia cotidiana.

Lejos quedan los lagartos,

los cocodrilos

y las serpientes.

En invierno ordena todos los armarios

y suele rescatar a algún proscrito,

a algún hombre de mediana edad

que no recuerda muy bien de dónde viene,

y sobre todo, recupera el mar de su infancia,

el bosque meditabundo,  

La isla del tesoro,

los campos de Machado,

el guardián que todo lo sabe 

y la mochila del último verano.

El hombre es un ser en perspectiva,

no alguién que nació por puro azar,

con un destino misterioso e implacable,

descalzo,

que vaga por galaxias y trincheras.

No, el hombre sueña

y proyecta entre sus dedos

un cúmulo de palabras insaciables,

que pronuncia más tarde,

cuando el valle le abraza

y desaparecen todas las fronteras

y solo queda un hermoso mosaico,

en el que el hombre es un triunfo gozoso y misterioso.

26. jul., 2022

Campos de mi infancia, 

venís ahora a rondar mis sueños.

Estabais escondidos, 

agazapados,

silenciosos.

Habéis llegado una mañana

de gaviotas encendidas.

Oléis a pino, 

a manzanilla,

a hierbabuena,

a tomillo,

a albahaca,

a margarita diminuta,

a flor silvestre,

a rosa de cristal,

a poema erguido,

a Machado y Salinas,

a vaga melancolìa de las tardes,

a libélulas,

a salamandras,

a tantos porqués

y adverbios noctámbulos.

Lleváis en vuestra tierra

el color de las voces doradas,

de la muchacha que espera, 

del cielo que pregunta,

del incipiente relámpago.

Vuestras raíces son hondas

y crecen siempre para adentro.

Campos de mi infancia,

que estáis en el fondo de mi alma.

Campos de mis álamos y de mis ríos,

llenadme de esperanza, de luz y de alegría.

13. jul., 2022

Parece que ha regresado

esa luz que tanto he añorado,

después de muchas nubes y tormentas,

de noches calcinadas,

de días sin abrigo,

de haber estado esperando

que pasaran las lluvias,

que despertaran todas las luciérnagas,

que llegara la primavera

y se cumplieran todas las promesas.

13. jul., 2022

Si supieras cuánto te quiero, me dices.

Y tu voz me acaricia aunque estés lejos.

Y me sigues diciendo,

por si no me he enterado todavía,

que no te importan mis noches y mis truenos,

mis zapatos comprados en un chino,

mis ojeras 

y que encienda la luz cuando es de día.

Que tú, como la paloma del Cantar de los cantares,

sabes de amor,

de ojalás,

de todavías,

de también,

y del rastro que deja la hojarasca.

Si supieras cuánto te quiero, me dices,

y suena a lo lejos el tango de Gardel,

o Ne me quitte pas de Jacques Brel,

o aparece la emoción súbita 

que me produce el rumor de las olas

o el ruido de tus llaves cuando llegas,

pisando la hierba humedecida

por la lluvia de algún sueño.

Lo difícil es empezar.

Después fluye todo

a su ritmo,

despacio o deprisa.

No importa.

El amor es así.

Como una tarde lánguida,

pálida

e indecisa,

pero muy tenaz,

sorprendida siempre,

y real,

sobre todo muy real,

porque el amor, es verdad,

es una tarde

de fuentes y regatos,

de agua que canta

y dice, tierna y dulce,

lo que repiten las montañas en sus ecos.