poesía

22. sep., 2018

Es rojo como la sangre

y tiene el ardor de las estrellas,

la fuerza de un volcán en un desierto,

el ímpetu de un sueño inabarcable.

Se convierte en recuerdo por las noches

y en alegre canción durante el día.

Nunca es nube, ni rayo, ni pócima amarga.

Solo lluvia que empapa la tierra, aunque esté lejos.

Calma la sed del corazón vacío,

y su voz detiene el tiempo entre los árboles.

 

Es un amigo. A veces, un poeta.

8. sep., 2018

Corazón fiel,

puntual a la cita del amor

en invierno o en verano,

junto a la nieve o el almendro,

detrás del dolor y la esperanza,

en la tormenta y en el fuego.

Corazón fiel,

que nunca desespera,

que traza caminos en la espesura del bosque.

Corazón fiel,

que guardas todos los silencios,

que tienes el valor de la espada

y miras sin temor el rostro de la noche.

7. sep., 2018

¡Decir te quiero esta noche

implica renunciar a tantas cosas!

Al verde del bosque donde duermo,

al sueño que planté una madrugada,

al jardín que robé al vagabundo,

a los viajes por extrañas galaxias.

 

¡Decir te quiero esta noche

implica renunciar a tantas cosas!

El amor que me pides es tan largo,

tan estrecho el camino.

Son tantos los ríos por cruzar,

tantos los desiertos ardientes,

tantos los túneles,

hasta alcanzar a ver un rayo de tu luz,

que sólo me queda este último aliento.

2. sep., 2018

 

El amor aparece en primavera,

en el fondo de un lago sin palabras.

O con la luz entreverada del otoño,

pidiendo permiso para entrar.

El amor a veces anda de rodillas

y otras escala torres que no ven nunca el mar.

Es fuego impredecible, pero se esconde

en los rescoldos de la vejez.

Está en el latido del niño

y en el dolor de la herida,

en el beso de la lluvia,

en la sed del vagabundo,

en el inicio del sueño.

Más allá de lo imposible y de lo incierto.

 

El amor tiene muchos senderos y un solo destino.

1. sep., 2018

Si Dios no existe,

¿quién devolverá los cantos a sus primeras luces?,

¿quién rescatará al náufrago de su extravío?,

¿quién secará las lágrimas de los desheredados?

Es verdad: esta vida es injusta, cruel, despiadada.

Si Dios no existe, dime,

por qué ese grito, imparable,

el eco de una voz inextinguible,

algo que habita en lo insondable,

más allá de lo fugaz y de lo efímero.