13. jul., 2022

SI SUPIERAS

Si supieras cuánto te quiero, me dices.

Y tu voz me acaricia aunque estés lejos.

Y me sigues diciendo,

por si no me he enterado todavía,

que no te importan mis noches y mis truenos,

mis zapatos comprados en un chino,

mis ojeras 

y que encienda la luz cuando es de día.

Que tú, como la paloma del Cantar de los cantares,

sabes de amor,

de ojalás,

de todavías,

de también,

y del rastro que deja la hojarasca.

Si supieras cuánto te quiero, me dices,

y suena a lo lejos el tango de Gardel,

o Ne me quitte pas de Jacques Brel,

o aparece la emoción súbita 

que me produce el rumor de las olas

o el ruido de tus llaves cuando llegas,

pisando la hierba humedecida

por la lluvia de algún sueño.

Lo difícil es empezar.

Después fluye todo

a su ritmo,

despacio o deprisa.

No importa.

El amor es así.

Como una tarde lánguida,

pálida

e indecisa,

pero muy tenaz,

sorprendida siempre,

y real,

sobre todo muy real,

porque el amor, es verdad,

es una tarde

de fuentes y regatos,

de agua que canta

y dice, tierna y dulce,

lo que repiten las montañas en sus ecos.