17. may., 2022

CABALLERO ANDANTE

Llega un momento en la vida

en que ya no hay interlocutores válidos,

en que ya nadie tiene autoridad moral

para decirme qué tengo que hacer,

qué decir,

qué pensar,

que las tormentas son pasajeras,

que ya la buhardilla no me sirve,

que rompí todos los apuntes,

que la vida no me sorprende,

que me da igual el rojo que el azul,

el cetro o el oro,

el vino o el agua,

que ya no hay nada nuevo,

que el otoño sigue llegando cada año,

que todo se repite,

que solo hay una cosa que no muere,

que crece cada día,

que es sed y hambre al mismo tiempo,

pero que no sacia ni cansa,

que siempre llega,

aunque yo no lo espere,

que está ahí,

como la puerta y el jarrón y el árbol,

que todo lo puede,

que todo lo siente,

que no olvida nada,

que es un deseo pronto,

una rama desgajada,

un amor que conoce los días de la semana

y no se detiene ante la lluvia,

un amor que no tiene puerta trasera,

ni notas discordantes,

un amor que es caballero andante

y me rescata siempre

de la serpiente venenosa.