26. abr., 2022

HUIDA

A veces lo mejor es desaparecer del mapa,

diluirse en las gotas del océano,

desvanecerse en la niebla,

irse al centro de la tierra,

perderse en un bosque milenario,

huir sin mirar atrás,

esconderse tras una nube de humo, 

borrar todas las huellas,

convertirse en estatua de sal,

viajar a un país remoto,

cambiar el rumbo,

frecuentar otros lares,

sembrar otras semillas.

A veces lo mejor es desaparecer del mapa,

sin hacer ruido,

regresar por donde se ha venido,

como si todas las calles fuesen iguales,

sin reclamar nada,

sin esperar respuesta,

sin equipaje,

dejándolo todo a merced del oleaje,

como si las tormentas no existieran,

como si el tiempo de querer se hubiera terminado.

A veces lo mejor es desaparecer del mapa.

Irse lejos, muy lejos,

donde no lleguen nunca las gaviotas,

donde nadie jamás pueda encontrarnos,

donde no se oiga el ruido de unos pasos.

Un lugar donde se mueran los recuerdos

y no haya tiempo para arrepentirse.

A veces lo mejor es desaparecer del mapa,

y dejar un diamante encima de la mesa,

como si nunca te hubiera conocido.