24. abr., 2022

UN SOUVENIR EN EL BOLSILLO DEL ABRIGO

UN SOUVENIR EN EL BOLSILLO DEL ABRIGO

 

Lo sentiré mucho.

No sé si más o menos que otras veces, 

pero lo sentiré mucho,

sobre todo cuando se oigan otros pasos

y otros rostros asomen por la puerta

y los viernes se llenen de otras voces

y haya otros ojos mirando otros balcones.

Entonces no habrá Quevedo que consuele,

ni tan siquiera Goldberg Variations,

ni aperitivos de ese vermouth tan dulce,

ni caminatas a lo largo de aquel río.

Desaparecerán muchas cosas,

armarios, alacenas,

donde guardo los paisajes y la luz,

que siempre me acompaña.

No habrá otras llegadas que celebrar,

ni un acaso o tal vez para decir,

ni un mundo que rescatar de su naufragio,

aunque sean las tres de la mañana.  

Será como un barco que nunca llega a puerto,

como un deseo siempre inacabado,

como una ciudad sin parques ni turistas. 

Lo sé.

Lo sentiré mucho.

No sé si más o menos que otras veces,

pero lo sentiré mucho,

sobre todo por las noches,

cuando las llaves sean otras

y el corazón se quede a la intemperie.

Entonces se perderá todo cuanto ha ardido en la memoria.

O tal vez mucho más. 

Tan solo quedará París,

y un souvenir en el bolsillo del abrigo.