23. abr., 2022

LOS VERSOS DE LOS HOMBRES

Como el corazón del hombre de este siglo,

así hierve mi corazón esta mañana,

como un volcán que nada lo detiene,

arrojo versos, galaxias, fuego,

ilusiones, proyectos, ambiciones,

recuerdos, canciones, avatares,

y tantas cosas,

que solo a los hombres corresponde decidir.

A ellos pertenecen estos versos,

de ellos es la alegría,

la tristeza,

el incierto devenir,

la pulcra estancia,

y todo aquello que no aciertan a comprender.

Aquí están los versos de los hombres.

Acurrucados en las orillas de los ríos.

En las plazas, en el ruido de las calles,

en la sirena del coche de bomberos.

Tumbados en los pretiles de los pozos.

Cantando con las fuentes.

Bebiendo del agua de la vida.

Asomados por las ventanas.

Aquí están los versos de los hombres,

Como el árbol que me mira inquisitivamente.

Como la traviesa luz que todo lo desborda.

Como ese desierto, que todo lo discute.

Inamovibles.

Eternos.

Verticales.

Con sus nombres y sus hojas.

Con sus múltiples razones para vivir y soñar.

Con su aburrimiento de todos los domingos.

Con sus veranos al dorso de la VISA.

Con su infancia cosida en la chaqueta.

Con su partitura, despintada y agrietada,

sin notas y sin acordes.

Aquí están los versos de los hombres.

Su firma.

Su ADN.

Su huella dactilar.

Su cansancio inescrutable.

Aquí están los versos de los hombres.

El viento no podrá nunca llevárselos.