24. ene., 2022

EL HOMBRE PRUDENTE

Quería construirse una casa,

a poder ser la más vanguardista 

de toda la zona residencial.

Había consultado con arquitectos famosos,

Campo Baeza, Moneo, Sert,

pero se decidió por un desconocido,

que tenía su estudio en la calle Ganduxer.

El arquitecto diseñó los planos

con gran maestría,

y los cimientos de la casa eran firmes.

Él vivió en su casa durante años,

pero una noche se produjo un terremoto,

7 grados en la escala de Richter,

y la casa se mantuvo en pie,

sin que cayera una sola viga,

sin que se moviera un ladrillo de su sitio,

sin una grieta,

sin una puerta derribada.

Después llegaron los huracanes tropicales,

las lluvias amazónicas,

las riadas levantinas,

y la casa seguía en su sitio,

inamovible,

como un retrato bizantino.

Más tarde, mucho más tarde,

llegó el tsunami,

con sus olas de mil metros,

llevandóselo todo por delante,

edificios, bancos, árboles,

farolas, postes eléctricos, parques.

También recuerdos y una cámara de fotos.

Se lo llevó todo,

incluso la finca ajardinada de su más íntimo amigo.

Se lo llevó todo,

irremediablemente,

menos la casa aquella,

tan bien cimentada,

y mi amor por ti.