22. ene., 2022

LAS FLECHAS

A mí me gustan las flechas

porque encuentran todo lo que buscan,

porque están en todas partes,

en las cartas,

en las ramas de los árboles,

en lo más hondo del pozo,

en el gigante derrotado,

en las manos invencibles del anciano,

en la mirada que sueña,

en la pupila azul que pregunta.

A veces son de mortal necesidad

cuando llevan dardos envenenados

a la otra punta del planeta

o al otro universo que tengo en mi interior.

Me gustan las flechas

porque cazan

y vuelan

y hieren,

porque sin ellas no existirían los héroes,

ni los indios apaches,

ni Diana, la diosa de los bosques,

ni Cupido,

siempre buscando corazones que romper.

Me gustan las flechas,

su silbido en el aire,

su gesto altivo,

de princesa despechada,

su afán de controlarlo todo,

su libertad sin límites.

Me gustan las flechas

porque saben adónde se dirigen,

porque siempre dan en la diana,

porque las piedras se apartan a su paso,

porque no tienen rival en la batalla,

porque comen poco y aman mucho.

Me gustan las flechas

porque son directas,

sin rodeos,

ágiles y ambiciosas,

decididas y audaces,

y porque, como tú,

se clavan dentro,

muy dentro.