4. ene., 2022

YESTERDAY

Me costó aprenderme tu nombre,

como me han costado otras cosas,

que te fueras, por ejemplo.

Hoy, tu nombre es la puerta 

que nunca he dejado abierta,

la dejé cerrada con candado,

hace mucho tiempo,

para que no pudieran entrar los recuerdos,

siempre disfrazados de excusas

y de pretextos.

Me costó aprenderme tu nombre,

y despedirme de ti,

pero cuando lo hice,

no volví a oír nunca más 

el eco de tus pasos,

ni tu voz saludando al conserje.

Pero de vez en cuando,

en la radio de algún coche mal aparcado,

suena Yesterday,

y entonces, me acuerdo de tu nombre.