29. dic., 2021

LA NOCHE ESTÁ LEJOS TODAVÍA

LA NOCHE ESTÁ LEJOS TODAVÍA

 

Me iré

a donde no lleguen tus pasos,

a donde desaparecen todas las huellas que dejaste,

a donde el mar no sea más que una ilusión pasajera,

a donde el frío se quede sin coartada,

a donde las ciudades hayan perdido la última batalla,

a donde me lleve el tren en su delirio.

Me iré

a donde haya un cielo de alabastro,

con sus ángeles asombrados y perplejos,

un cielo transparente,

como la mirada del niño que pregunta

por qué el cielo es azul cuando amanece.

Me iré,

sin más preámbulos,

rompiendo el calendario,

dejando abandonadas las palomas

que cruzan mi calle cuando llueve.

Me iré

y dejaré la nostalgia en el vestíbulo

y tu retrato encima de la mesa. 

No creas.

No es demasiado tarde para irme,

aún crecen madreselvas en las tapias

y todavía hay aromas en el huerto.

Aún quedan muchas tardes con sus patios

y sus viejos columpios,

con glorietas

y fuentes que siempre dicen sí. 

Aún conservo el mapa

que me orienta hacia el Norte,

aunque me pierda,

y sobre todo, tengo la luz,

que siempre ha sido fiel.

No creas.

No es demasiado tarde para irme.

La noche está lejos todavía.