29. dic., 2021

LA PALABRA AMOR NO ES UN SINÓNIMO

No se hacen viejos los amores.

Se hace viejo el retrato,

el mueble de caoba,

el abedul con su hoja precaria e indómita.

Los amores no se vuelven viejos,

si hay alguien siempre detrás de la ventana,

contemplando cómo crecen y maduran,

muchas veces azotados por el viento

o resecos por el sol del mediodía.

Los amores no se vuelven viejos,

si oyen música clásica,

y no hacen aspavientos

cuando se estropea el reloj

en el que invirtieron todos sus ahorros.

No se hace viejo el amor

que ha aprendido todas las declinaciones,

y habla los idiomas en que decir te quiero

es una transgresión de todo lo correcto.

No envejece, no,

cuando es sabio y tenaz,

como los últimos arreboles

que cubren la ciudad tras la tormenta,

cuando se sienta en un banco, por si acaso,

o resuelve el crucigrama 

en que la palabra amor no es un sinónimo.

No envejece el amor,

no se enturbia,

ni desaparece,

ni se aleja,

aunque se vaya de fiesta,

porque siempre regresa con el alba.