24. dic., 2021

SIEMPRE NOS QUEDARÁ EL BUEN HUMOR

Siempre nos quedará el buen humor.

El buen humor para abatir a las huestes enemigas

y salir airosos de los trances que nos depara la jornada.

El buen humor que suelen tener las sirenas las tardes de tormenta

o los colibríes, con tanto plumaje suelto,

o tal vez el incauto viajero que ha perdido el tren una vez más.

Siempre nos quedará el buen humor,

la risa,

la ironía sutil, 

esa con que los ingleses disipan todas las nieblas.

Buen humor para pagar los impuestos,

para sortear al que viene a contar una historia inverosímil,

siempre larga y llena de crímenes,

para evitar esa calle sin salida

o ese sórdido bar de carretera.

Buen humor,

inteligencia y elegancia,

porte,

clase,

sabiduría,

como si fuéramos cada noche a la ópera,

ataviados de pieles y terciopelos.

Cuando todo se vuelve hostil

y amenaza con llevarse la cosecha,

siempre nos quedará el buen humor,

el buen humor, y el camarote de los hermanos Marx.