24. dic., 2021

INCANSABLEMENTE

No importa que la luz de esta mañana

brille con menos intensidad que la de ayer.

Es esta luz la que nos pone en pie cada día

y nos incita a vivir la vida,

dejando la hojarasca y los ratos perdidos

en alguna isla desaparecida del mapa.

No importa que ya no nos miremos como antaño,

con aquella pasión de adolescentes,

que nunca han probado el licor de la esperanza

y el futuro es algo siempre irremediable.

No importa casi nada,

cuando ya de la vida se espera

que nos trate con la misma cortesía

que el conserje de un hotel en ruinas,

cuando todo es extraño o lejano,

menos esa lámpara que apenas alumbra,

o la fotografía de aquel viaje, 

polvorienta y deslucida,

pero que todavía nos da las gracias. 

Tal vez no importen ya

muchas cosas que hemos olvidado,

de tanto repetirlas diariamente,

ni que los goznes chirríen

cada vez que abrimos una puerta.

A lo mejor tampoco importa

que se hayan cerrado tantas puertas,

cuando podemos escuchar todavía la Badinerie de Bach

o ver las mejores películas de Orson Wells. 

No importa nada o casi nada,

esta mañana en que el sol brilla con menos intensidad,

y  el tiovivo sigue dando vueltas incansablemente.