22. dic., 2021

LA ÚLTIMA COPA

Estaba aquel lugar lleno de gente,

sonrisas de domingo,

vestidos de seda,

guantes de terciopelo,

bailes y champagne,

corrillos comentando

la última aventura amorosa

del galán indómito.

Estaba aquel lugar lleno de gente.

Un hombre tocaba el violín,

mientras alguien recitaba unos poemas.

Aplausos y alabanzas,

prodigios de la noche y de los cócteles,

preguntas al azar,

miradas taciturnas,

silencios elocuentes.

Estaba aquel lugar lleno de gente.

Los flashes de las cámaras,

las alfombras persas,

murmullos en las sombras,

homenajes tardíos.

La noche iba avanzando.

El reloj no se detenía.

Más risas, 

otro trozo de pastel,

alguien se miraba en el espejo.

Estaba aquel lugar lleno de gente,

vacío aquel asiento,

aquel rincón de siempre,

aquel rincón al lado de la lámpara

en el que tú te sentabas cada tarde

a esperar los saludos de costumbre.

Estaba aquel lugar lleno de gente,

soledad en triste compañía,

ausente tu mirada,

lejano tu recuerdo,

tu rostro en algún lugar del mundo, 

tal vez en otra sala también llena de gente.

La noche se acababa

y con ella los fuegos artificiales,

la música estridente,

las miradas furtivas.

Estaba aquel lugar lleno de gente,

y aquel asiento, que tanto te gustaba, 

lo ocupaba otra persona.

Se acababa la fiesta.

Y alguien llenó por última vez su copa de champagne.