23. nov., 2021

DE ACERO Y BRISA AL MISMO TIEMPO

Me gusta mucho el pretérito perfecto simple.

Es como el mar con sus olas y vaivenes.

Es breve y escuálido, 

como la vida misma.

En sus horas álgidas tiene la voz plateada,

maciza y sin clavos.

Huye de todo retoricismo vano y hueco.

A veces, piensa en voz alta,

pero utiliza un tono suave para decir te quise.

Me gusta mucho el pretérito perfecto simple.

Es alto y holgado

y vuela sin prejuicios,

sin cartera,

sin uniforme.

Y nunca llega tarde

porque es perfecto y simple,

de acero y brisa al mismo tiempo.