9. oct., 2021

EL BILLETE DE REGRESO

Tu amor es limpio, cristalino,

como las aguas de mi infancia.

Como el viento que acaricia

y alimenta mi esperanza.  

Como la herencia que me llega

de repente,

y  no cierro las puertas al solitario pájaro,

que da las gracias con su canto, sin saberlo.

Como esas estancias,

repletas de cosas inútiles,

que significan tanto,

porque esconden el secreto de la vida,

de la muerte, del paso del tiempo.

Porque creo que tu amor

las convierte en algo eterno,

en un instante en que la luz

es palabra y belleza y algo más,

tal vez inaccesible.

Tu amor es limpio y cristalino.

El paso del tiempo no lo ha enmohecido.

No han hecho su morada en él

las fieras del bosque

ni el hastío de las horas,

ni siquiera la rutina de los lunes.

Tu corazón sigue tierno,

inamovible,

como roca en la opacidad de la noche,

incandescente,

como la llama que vibra en el espacio.

Antiguo y nuevo,

como los ecos que retumban a través de los siglos.

Porque tu voz es signo y alegría,

vivacidad y ruego,

antorcha y puerto seguro.

Tu amor es todas las mañanas y promesas

que caben en el mundo,

y en el corazón de todo aquel

que ha olvidado el billete de regreso.