25. ago., 2021

LUZ PASAJERA

Todas las luces son pasajeras,

pero algunas además son volubles y versátiles. 

Van y vienen entre la risa y el llanto.

No se toman en serio su trabajo

y se marchan cuando más las necesitas.

Entonces aparece el nubarrón 

y amenaza con mojarte la colada.

Las luces son así, frívolas, casquivanas,

inquietas y vanidosas.

Se pasean, muy ufanas,

por las grandes avenidas

y por las callejuelas de los pueblos más remotos.

No tienen prohibido el paso,

circulan por donde quieren,

entre rendijas, ventanas y cristaleras.

La luz tiene su guasa y su desconcierto,

y por todo esto se merece que la quieran,

aunque sea pasajera.