21. feb., 2021

LAS ESTACIONES

Las estaciones tienen su mágico misterio,

porque no se sabe hasta dónde llegan

ni nunca si es de noche o si es de día,

pero siempre hay un niño esperándote en la puerta,

que pregunta, indaga, curiosea,

y al fin se lleva una moneda, 

que es lo único que la vida le presta.

Las estaciones tienen su mágico misterio.

Aparecen en poemas,

en novelas de misterio,

en películas de gángsteres,

en los recuerdos persistentes,

en la infancia, en la vejez,

en la fotografía de un bar de suburbio,

en las mentiras que nos cuentan,

en las verdades que nos dicen,

en el final de un sueño imprevisible.

Las estaciones tienen su mágico misterio

y a veces iluminan las escondidas estancias

que ofrece el alma al viajero extenuado,

y se reposa en ellas,

mientras se espera con paciencia y riesgo,

con esperanza o con hastío,

con frío y miedo,

con el dolor guardado en la maleta,

ese tren que siempre va vacío.