9. dic., 2020

LA ETERNA JUVENTUD

Tus palabras son fuertes, duras a veces,

pero tus manos son tiernas,

como tiernas son las buganvillas.

Es tu amor como ese bosque

que nos asalta en primavera,

como esos campos verdes,

que no nos cansamos de mirarlos.

Aunque pasen los años

y llegue el invierno

y sople el viento helado

y la flor se marchite en el jarrón

y haya nieve en el jardín

y los álamos no brillen como antaño,

tu amor no envejece,

sigue siendo tan alto,

como aquella enredadera,

tan erguido,

que parece que no voy nunca a alcanzarlo,

y no hay dolor que no cure tu mirada

ni noche en que no canten los jilgueros.

Y aunque llegue la vejez

y todo se estropee

y la casa esté destartalada

y haya que cambiar todos los muebles,

y el corazón palpite más despacio

y crezcan los abrojos en algún lugar inhóspito,

y el pozo ya no tenga agua,

tu amor es el único sendero,

el único seguro y cierto,

que me conduce a la eterna juventud.