25. sep., 2020

RETRATO

Nací bajo la luz del sol mediterráneo,

en una casa que apenas si recuerdo.

Lo único que me llevé de mi infancia

fue el mar y el olor a pino de aquellas playas vírgenes.

Mi juventud pasó sin más pena ni gloria,

entre Mercedes Sosa y la chanson francesa.

Me gustan los poetas como Antonio Machado

vagando entre la niebla o meditando a solas.

No abro mi corazón al viento que me azota

ni me paro a escuchar los cantos de sirena.

Busco la paz del alma en medio del bullicio,

esa paz que es un huerto y un pozo y un jilguero.

He tenido ilusiones, proyectos, ambiciones.

Ahora solo me queda la lluvia por herencia.

¿Soy feliz? A veces,

sobre todo cuando tiendo mi mano al desvalido.

Del amor sé cuanto cantan los pájaros.

No entiendo a quienes buscan la riqueza pasajera,

o la fama lisonjera.

Soy pobre

y a veces me detengo a escuchar

las voces del silencio.