5. sep., 2020

LE NOIR

No importa que el reloj no dé las horas.

No importa que los bares sean antros.

No importa que suene el teléfono de madrugada.

No importan las colillas en el cenicero.

No importa la mujer fatal bebiendo güisqui.

No importa que el gánster lleve una pistola.

No importa que no suene el saxofón

y el jazzman ya no tenga dinero.

No importa el policía fracasado

ni el veneno en la taza de café.

No importa que el héroe siempre mienta.

No importan las calles solitarias

ni que el poder esté a la sombra.

No importa nada ni nadie,

tampoco el porqué ni el para cuándo.

Solo la escena final es la que vale,

esa en la que sale huyendo el asesino.