19. jun., 2020

LOS VIEJOS

Hay viejos que siempre han sido viejos.

Nacieron así,

con la piel arrugada y la mirada perdida.

No parecen haber tenido juventud,

ni infancia,

ni un reloj de oro,

ni el mar a las puertas de su casa.

Hay viejos que siempre han sido viejos,

a pesar de que hacen ejercicio todas las mañanas

y desayunan un zumo de naranja

y pintan óleos

y asisten a fiestas y conciertos.

Hay viejos que siempre han sido viejos

y la gente los retrata,

y aparecen en las páginas de sociedad

o en las novelas de Sherlock Holmes.

Hay viejos que siempre han sido viejos,

porque en su vida no ha habido gaviotas,

ni certámenes literarios,

ni metáforas ardientes,

ni primaveras exuberantes,

ni valses o mazurcas,

ni amores prohibidos,

ni la inocencia de la paloma.