14. jun., 2020

A LO LEJOS

De niña se me daban bien las matemáticas.

No tanto la física y la química

-mi talón de Aquiles-.

La geografía consistía en repetir

los numerosos ríos y las capitales del mundo,

aquellas tan lejanas.

Del latín, recuerdo todavía las declinaciones.

La historia, ¡oh, aquellos héroes de otrora

cuyas estatuas han sido derribadas!

Las ciencias naturales eran un prodigio de belleza.

¡Cómo disfrutaba con la gimnasia y la música!,

pero nada como el recreo,

cuando cazaba mariposas.

Después estaban las otras materias

que nunca me enseñaron

y que, tantas veces, la vida

me ha preguntado por ellas.