11. jun., 2020

EL DESTIERRO

El canto del guerrero me despierta todas las mañanas.

Llega de lejos. 

De más allá de las montañas

Como un trueno,

resuena su canto en las chozas de los pobres,

en el desierto del eremita,

en la forja del herrero.

El canto del guerrero cambia con el tiempo.

Es bronco y estridente en invierno,

y sutil y apacible en primavera.

Invita a la lucha cotidiana

o a la más ardua y escabrosa.

El canto del guerrero me despierta todas las mañanas

y me recuerda que estoy en el destierro.