2. jun., 2020

TODO TIENE UN LENGUAJE

Todo tiene un lenguaje.

Un significado preciso, conciso,

que se alcanza a entender

cuando las tardes son largas y espaciosas.

Los objetos hablan de su periplo por los pasillos sinuosos.

Los patios de las casas tienen palabras inefables para acoger a los forasteros.

Las estaciones comunican con su luz el devenir del tiempo.

Las tormentas expresan su furia y descontento.

La lluvia con su chisporroteo es el símbolo de lo que nunca llegará.

La música con sus múltiples matices.   

Todo tiene un lenguaje,

no siempre apto para menores,

pero incluso los intrusos,

esos que viajan siempre de polizonte,

sin amo y sin estandarte,

comprenden el valor sublime de los acontecimientos,

aunque sean menudos,

aunque sean irreversibles,

aunque sean imperceptibles,

aunque sea de noche,

y la fiesta esté a punto de acabar.