4. may., 2020

RECONCILIACIÓN

Los poemas son tristes.

Las noticias, angustiosas.

El dentista es un monstruo.

La factura de la luz solo da disgustos.

El jefe es un tirano.

La suegra, una cotilla.

La televisión, un aburrimiento.

Las tardes de domingo, insoportables.

Los lunes mejor no mencionarlos,

El sueldo es una miseria.

Los hoteles están carísimos.

Las conversaciones son tediosas.

Los vecinos, unos pelmas.

¡Qué mundo más atrayente el que vivimos!

¡Qué absurda es la existencia humana!

Parece que solo nos rodea la nada y el abismo,

los buitres y los cementerios.

¿Por qué no le ponemos un poco de emoción al asuntillo,

abandonamos la pesadumbre y el hastío,

hacemos un homenaje a la alegría y al conserje,

rechazamos el pesimismo y el vino rancio,

cantamos unas rancheras

y nos marcamos un tango?

¿Por qué no subimos un ratito al Everest

a reconciliarnos con nosotros mismos?