21. abr., 2020

REMORDIMIENTO

No hay más que problemas:

las facturas, las multas, 

el ruido de la grúa, 

las jaquecas.

Todo parece avasallarme

en esta tarde triste y lluviosa,

en que los muertos siguen sin tener rostro

ni una tumba en el cementerio.

No hay más que problemas:

los exámenes, 

las reclamaciones,

el coche estropeado,

el vino rancio,

el dolor amargo

y el canto persistente de aquel pájaro.