14. abr., 2020

MELANCOLÍA

¡Qué bella aquella cima!

Aquel campo de girasoles.

Aquellas tardes pálidas de otoño.

Aquella luz prístina.

Las campanas de aquel pueblo lejano.

El horizonte límpido de la infancia.

El poema de amor guardado en el cajón.

El olor a jazmín del armario.

Aquella flor desamparada.

Los gorjeos del pájaro en primavera.

Las suites francesas.

El regreso a casa vadeando el río.

El cuento de la Bella y la Bestia.

Aquella voz pronunciando tu nombre.

El retrato de mi abuelo.

Las cenas en el porche.

¡Qué bellos los recuerdos

por los que contemplo el mundo!