16. feb., 2020

NO TENGO NADA QUE ENVIDIAR

No tengo nada que envidiar.

Me ha sido dado el amor,

el canto del pájaro en las ramas,

la belleza del paraje ignoto,

la luz con la que conversar,

el ancho sendero por donde transcurro,

el bosque que acude siempre a la cita,

el duende que nunca me engaña,

la voz que me impulsa cuando el mar se aleja.

No tengo nada que envidiar

y, a veces, los sueños cumplen sus promesas.