2. feb., 2020

EL BANDONEÓN

Canciones de mi infancia.

Mi padre sentado en la butaca 

escuchando a Carlos Gardel.

La angustia existencial del tango.

Yira, yira.

El dolor pausado y lento

de la milonga pampeana

en las Coplas del payador perseguido.

Atahualpa tenía en común con Gardel

el sentimiento trágico de la vida.

La tristeza de un gaucho,

la melancolía de una pebeta,

mi Buenos Aires querido,

cuando yo te vuelva a ver,

y sobre todo ese grito

de Atahualpa: no necesito silencio,

yo no tengo en qué pensar.

Y mi padre sentado en la butaca

escuchando a Gardel y a Atahualpa,

porque él también era el gaucho y el payador.