11. ene., 2020

LA REALIDAD

De repente llegó la realidad,

sin más,

desbaratando todos los sueños,

como una noche que impone su criterio.

Llegó con la cara sucia,

despeinada

y derribando todos los castillos.

Llegó de improviso,

sin llamar,

cuando todos estábamos durmiendo

o escuchando la Novena Sinfonía de Beethoven.

Nos leyó un largo pliego de acusaciones,

una cartas de despedida,

un manual de instrucciones para la soledad,

un testamento que nos desheredaba,

un informe médico con diagnóstico irreversible.

De repente llegó la realidad,

desnuda, jadeando,

hablando inglés, chino, esperanto,

y llamó al noble, al obrero, al campesino.

De repente llegó la realidad

y no quedó más remedio que aceptarla.