12. oct., 2019

SILENCIO INGRATO Y DULCE

En este silencio ingrato y dulce,

voy tejiendo mis días y mis noches,

como antorchas que nacen en el mar

y mueren en el ocaso de lo incierto.

Así voy por la vida,

como aquel poeta borracho y vagabundo,

sin conceder un minuto de mi vida

al vacío existencial del que hablan algunos.

¿Puede haber vacío donde hay un bosque,

donde el amor vela,

donde el jardín duerme,

donde la lluvia no se esconde,

donde la belleza se desnuda ante los ojos?

Así voy tejiendo mis días y mis noches,

en un lugar donde no cabe el absurdo.