28. sep., 2019

EL INFINITO

Derribé muros y escalé montañas

por encontrar esa voz que me llamaba

de forma persistente,

insaciable,

en la oscuridad de la noche,

en aquel bar con los amigos,

mirando aquellos ojos tan lejanos.

Derribé muros,

crucé todos los bosques

por encontrar esa voz que me llamaba.

Creí que era un sueño, un fantasma,

pero la voz seguía llamándome

y venía con el viento, con la lluvia,

con el canto de los pájaros.

Y yo la buscaba entre los álamos,

en el furor de la tormenta,

en la espesa niebla,

en el horizonte cuando duerme.

Yo la buscaba y subí torres,

y baje al fondo del mar.

Y allí no estaba.

La seguí buscando

y la encontré una mañana

al mirar al infinito.