19. sep., 2019

EL HORIZONTE

Hay poemas tristes, tristísimos,

en los que los hombres están cansados

de andar por un camino que no entienden,

que no les gusta.

Hay poemas que solo hablan del sinsentido de la vida,

de la crueldad del tiempo,

de los fantasmas que se asoman a nuestra alma,

de un mar negro y oscuro,

de una moneda sin valor alguno.

Pero hay otros que nos hablan

de lo felices que nos hace andar acompañados,

que la lluvia es algo que nos merecemos,

que no estamos solos, aunque seamos pobres,

y que hay un horizonte que nos premia.