17. sep., 2019

LA FIESTA

Hay días en la vida solitarios,

en los que la luz es gris y perentoria.

En los que el mundo parece más grande y más vacío.

En los que no se oye la voz de los amantes

ni el ruido de la selva.   

Pero hay otros,

extraños y pasajeros,

en los que aparece el Lawrence de Arabia

a hablarme del desierto

o Spielberg a rodar una película

de gigantes y enanos

o la sombra de Rebecca en Manderley.

Hay días en los que ceno

con la Doncella de Orleans

o que subo a la noria

donde está The third man.

Hay veces que Orson Welles me requiebra

o discuto con Derrida sobre la deconstrucción.

Otras, es Umberto Eco el que entra en el debate

y entonces huyo con Heathcliff a Cumbres Borrascosas.

En mis sueños

hay días fabulosos

en los que los fantasmas 

celebran una fiesta en mi castillo.