15. sep., 2019

POEMAS

Estoy leyendo poemas

que le den algo a mi vida:

otros mundos que vislumbro a través de sus palabras.

Llegan hombres cansados de la vida,

con el atardecer a cuestas y la maleta vacía.

Pasean por ciudades sin futuro,

como sus ojos clavados en la noche.

Sopla un viento sórdido

que trae recuerdos inhóspitos,

fantasmas del olvido.

El mar está algo triste

porque su amada ya no le mira como antes.

En los castillos siguen durmiendo los dragones.

El tiempo continúa siendo un enigma

y su metáfora, la muerte, desdicha fuerte.

La infancia es el paraíso que descubren algunos en la vejez.

Y del otoño, ¿qué decir del otoño que no se haya dicho ya?

Del amor todo lo sabe Quevedo

y del dolor que produce, Bécquer.

Los sueños llegan de lejos para quedarse.

Los trenes van vacíos en esta época del año.

Todo es fugaz y pasajero, también los poemas.

Me quedan pocos paisajes por visitar.

Tal vez los cementerios

con su cortejo de flores.