15. sep., 2019

UN AMOR IMPOSIBLE

Se fue.

Se lo llevó el mar

o quizá el viento.

No sé.

Se lo llevó tal vez a tierras lejanas,

o a parajes solitarios.

Lo dejó todo:

su ropa, sus libros, sus discos,

sus amigos, sus sueños.

Se fue solo,

como se van los héroes,

al destierro.

Ni una carta,

ni una nota a sus seres más queridos.

La última persona que lo vio 

fue en otoño,

vagando por los cementerios,

recitando poemas de Rilke

y hablando de un amor imposible.