12. sep., 2019

LA HOJARASCA

Me he quedado sin voz.

Mejor dicho, ya no oigo la voz del pájaro,

desde mi atalaya.

Oigo otras voces 

que me cuentan historias,

que hilvanan poemas,

que hablan de ciudades,

de fantasmas,

de carteristas,

de asesinos.

Pero me resultan extrañas.

Son voces pasajeras,

a veces son susurros inquietantes.

¿Dónde está la voz 

que me hablaba de un ángel herido,

de un sueño en el umbral del alma,

de aquella tarde estremecida?

Tal vez la vuelva a oír

cuando el viento se lleve la hojarasca.