6. sep., 2019

LA LUZ EVOCADORA

La luz, a veces, es evocadora,

como el sonido desgarrado del acordeón,

que me lleva a Buenos Aires,

durante aquellas vacaciones estivales,

cuando oía el tango y me mordía un dolor.

Me evoca, por ejemplo,

los largos días de exámenes,

las estaciones vacías,

las caminatas hasta el pueblo vecino.

Me evoca la vejez de mis padres,

el triunfo de mi equipo favorito,

las caídas en la nieve.

La luz es evocadora,

como el olor y la música,

porque todo aquello que entra por los ojos

llega al alma.