5. sep., 2019

RÉQUIEM

El lenguaje ha perdido la luz de antaño.

Ahora es denso, opaco, metálico,

y en ocasiones ininteligible.

Ahora se gestiona una emoción.

Con lo bonito que era controlar las emociones.

Se es productivo, operativo, cuando ya no usuario,

cuando siempre se había sido eficaz y expeditivo.

Sobre los usuarios no opino,

porque me he dejado el móvil en el coche.

El lenguaje ha perdido la luz 

y se ha vuelto gris y pétreo.

Es imposible que entre la luz,

si no hay rendijas que la filtren.

El lenguaje ha perdido la luz.

Un réquiem en su memoria.