31. ago., 2019

CAPTATIO BENEVOLENTIAE

No esperéis versos que anochezcan temprano.

Yo sigo la luz de los que me precedieron.

Mis versos se alimentan del fondo del lago,

donde duermen los poetas que amaron la belleza.

 

Mis versos son antiguos,

como antiguo es el mar.

Vieron nacer los ríos, los bosques,

las cumbres, las estrellas, los valles y algo más.

 

Mis versos tienen raíces profundas en la tierra

que pisa el ser humano, 

de donde brota el agua,

que nunca ha de morir.

 

Encontraréis los ecos de los lejanos bardos,

que laten en mis venas, como un amanecer.

A veces dejan huella que no desaparece.

No tengo oro ni plata y he de morir también.



No esperéis versos que dejen fría el alma.

Hay algo tras la lluvia que me hace feliz.

Mis versos son un punto y aparte 

de un sórdido paisaje,  en que no quiero habitar.

 

Prefiero ver la luna a luchar contra el viento.

El otoño, a veces, ocupa mis pensamientos.

Del amor sé poca cosa, lo que él me quiera dar.

Tengo noches oscuras en que no veo el mar.