29. ago., 2019

EL TREN

Viajar en un tren

también es símbolo

de ese errático viaje que es la vida.

Llegar a Roma, por ejemplo,

puede ser una meta ineludible,

para quien mira siempre el paisaje.

Otra cosa es París,

más pagana, frívola e inquieta,

pero que siempre satisface

las expectativas de quien lleva

vacía la maleta.

El problema es el de siempre.

El rico viaja en vagón de primera clase.

El pobre se conforma con sus sueños.