28. ago., 2019

LA FUENTE

No me inspiran el cuervo ni el buitre,

ni las fauces del lobo.

Ni tus palabras que llevan al abismo,

al cruel destino del olvido.

No somos la nada que se piensa

o que se sueña en un paisaje cruel.

Ni tampoco somos la memoria

de un ser que nos encadena y nos olvida.

Ni somos los fantasmas que espían en la sombra.

Ni siquiera el recuerdo de los muertos.

Somos el agua que brota de la fuente

y se renueva en cada amanecer.