21. jul., 2019

EL REGRESO

En caravana los recuerdos pasan

con una estela dulce de emoción.

Quiero que sepas que al recordarte,

se van las penas del corazón.

(Mi Buenos Aires querido)

 

 

 

Regresé a esa ciudad en la que nunca había estado:

las calles, los bares, los hoteles, 

la gente a la deriva.

 

Regresé a los bosques,

que solo habían existido en los poemas.

Allí vadeé un río, 

vi el olmo viejo y erguido de Machado,

comí la fruta de la vida,

leí a Fray Luis de León bajo la sombra de un árbol.

 

Regresé a la casa en la que nunca había vivido:

los fantasmas, las leyendas, los conjuros.

Dormí en la habitación prohibida,

hurgué en los armarios y baúles.

Encontré un tesoro en el desván.

 

Regresé a la isla desierta de aquel cuento

y conocí a Robinson Crusoe.

Llené la maleta de guijarros,

escuché los sonidos de la selva.

Bebí del elixir de la eterna juventud.



Regresé un día como hoy hace mil años

a un mundo que nunca morirá.