17. jul., 2019

LA OFRENDA

Veo gaviotas, árboles, un sendero inacabable.

Veo la luz del mediodía reverberando en los jardines.

Hoy los amantes se han perdido para siempre.

Ha llegado el viento del sur de improviso.

He recordado el paraíso de la infancia:

el parque, los payasos, el cielo ingrávido.

He soñado con corceles

y con gente bañándose en el rlo.

El amor es más sublime que nunca

y hay belleza desnuda en las paredes.

Pero nadie me ha ofrecido un poema.