9. jul., 2019

EL MAR

Recuerdo la primera vez que vi el mar.

Sentirme perdida ante su inmensidad.

Comprendí la noción de lo infinito,

de lo inabarcable, de lo que nunca muere.

Ya de mayor soñé con el mar

como un destino ineluctable.

Allá donde van a parar todos los sueños

que se hunden entre el rumor de las olas.

Conocí la versatilidad del mar: sus gigantescas olas,

sus mareas altas y bajas,

el mar azul y sombrío,

sus bramidos y sus tempestades,

el mar en calma, el mar silencioso,

el mar que rompe diques,

el mar que traiciona,

el mar que se estrella contra las rocas,

el mar que no avisa.

Y entonces comprendí lo que es la vida.