19. ago., 2018

PUENTE MORANDI

En esta hora en que pareces ausente,

que el vacío del hombre ha llenado la tierra,

que la muerte ha vencido a los héroes,

que ya nadie contempla el infinito,

he oído un grito entre tantos escombros,

entre el polvo y el humo que levantan las sombras,

en mitad del abismo, en el rayo fugaz.

Un grito que cruzaba los siglos,

gigantesco, indómito, salvaje.

Un grito que venía a rescatarnos

de la rabia, del odio, del yugo atenazante,

y decía tu nombre, borrado de la historia,

sin miedo, sin ambages, sin pudor.

El último grito en un mar de dolor,

un grito como un eco de esa luz invisible

que todos divisamos en la noche.

Incluso los ciegos y cautivos.