18. jul., 2018

LA HORA DEL CORAZÓN

Matemos los dragones, los monstruos, las serpientes,

los sueños que llegan a deshora,

las calles sin salida, las canciones sin alma.

Matemos el miedo, el frío, las horas inhóspitas,

los recuerdos que se hunden en el lago.

Es la hora del corazón.

Que nadie le impida ser árbol y nube,

ser profeta o bandido,

decir las últimas palabras de un amor somnoliento,

estar borracho o sediento de melancolía,

recitar los versos del insigne poeta

que invitan a cortar todas las rosas

y a matar todas las penas.

Que nadie le robe los latidos secretos.

Que nadie le expulse a la densa oscuridad.

Que todo el mundo se empape de su agua sin tiempo

y mate al dragón que lleva dentro.