15. jul., 2018

LA DUDA

La duda es insaciable.

Me asalta en el verde camino hacia tu casa.

¿Dónde estarás ahora?

¿Seguirás pronunciando los mismos oráculos que entonces?

No me atrevo a llamarte por tu nombre

y que me azote el viento por la espalda.

Ya nadie te conoce.

Resultas anticuado, caduco y aburrido.

En las fiestas se ríen de tu aspecto

y algunos aseguran que llegas tarde,

que todos ya han leído la novela

y saben el final de esta triste historia que es la vida.

Pero la duda sigue ahí, expectante,

contemplando sus rostros

que no quieren expresar el miedo a los relojes.

Esos relojes que nunca faltan a la cita

y dan la hora puntualmente,

cuando el plazo está a punto de cumplirse